17 de agosto de 2017

Cinco consejos para afrontar una travesía



Apenas queda un mes y medio para que nos veamos en La Restinga. Si hay alguno que lleva tiempo nadando y por fin, este año, se va a atrever a participar, queremos darle algunos consejos que podrán ser de utilidad. Si ya eres veterano en nuestra prueba y otras similares, ¿tienes algún truco o consejo?

1. Si te sorprende un calambre en el agua párate, estira la zona, y podrás continuar sin muchos problemas
Si tienes posibilidad de hidratarte e ingerir alimentos ricos en potasio como plátano, irás aportando a tus músculos el agua y los sustratos necesarios para que esa fatiga y los calambres musculares no reaparezcan. Eso sí, retoma el nado de forma progresiva, usando la zona afectada poco a poco.

2. Aprende a estirar y flotar relajadamente dentro del agua
Ya no por superar calambres como en el consejo anterior. A veces es muy importante parar un momento, descansar y volver a nadar.  Ya no solo por darte un respiro, sino para que los momentos de no nado y de orientación más complicados te sirvan para descansar físicamente.

3. Lleva siempre dos pares de gafas
Preferiblemente unas para días soleados y otras para días nublados para poder ver perfectamente con independencia del clima del día “D”. Además y más importante aún, lleva dos pares de gafas siempre en tu mochila para poder participar si se te rompen las gafas “titulares” justo el día previo o justo antes de comenzar la travesía. Así de simple. Te vas a evitar mucha tensión innecesaria.

4. Tómate tu primera travesía como un “paseo acuático”
Coge tu propio ritmo, no te dejes llevar por la presión de los demás compañeros de travesía, o por el vibrante momento de la salida. Es la mejor forma de asegurarte que finalizas. Y lo mejor de todo es que te vas a quedar con ganas de más y de repetir lo antes posible.

5. Métete en el mar antes de la prueba, aunque sea a la altura de la cadera
Hay varias razones. La primera, para calentar mínima y específicamente. La segunda, para ver cómo se comporta en “ese momento” el mar en cuanto a corrientes y oleajes se refiere, ver la intensidad y la frecuencia de las olas, y la orientación de las mismas.

En definitiva, con estos consejos y una frecuencia de natación durante el invierno suficiente para la prueba que te hayas propuesto superar, seguro que tus experiencias con el mar te engancharán y provocarán que las repitas más pronto que tarde.


Longitud de la travesía                            
Mínimo que debes haber nadado durante el invierno
 1.000 m
 2 días por semana, 1.000 m por sesión
 2.000 m
 3 días por semana, 1.500 m por sesión
 3.000 m
 3 días por semana, entre 2.000 y 2.500 m por sesión
 5.000 m
 4 días por semana, entre 2.500 y 3.000 m por sesión


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