4 de abril de 2014

Tantos amigos que estarán, y tantos que no estarán



La noticia corrió como un reguero de pólvora por las calles de la isla de El Hierro. Una prueba que se organiza en la isla agota sus plazas a seis meses de su celebración. Eso es enorme en esta isla chiquita, alejada de las masas y los bullicios, y enorgullece, claro que enorgullece. Hacemos un viaje en el tiempo al próximo 27 de septiembre, y vemos cientos de nadadores desembarcando en la isla. Para muchos será un reencuentro con una isla que se vuelca con ellos, y la sacudida de hombros será espontánea. Para otros una primera visita, y eso nos pone un poco nerviosos. ¿Y si no les gustamos? Nos pondremos guapos para todos.

Pues la noticia corría por El Hierro y provocaba a su paso un regocijo contenido o desbordado entre quienes la iban conociendo. Antes de su publicación un grupo de personas ya la conocían. Sabían lo que había sucedido, lo que había estado sucediendo durante 20 días de marzo que nunca olvidarán. Eran los mineros de esta travesía, los que desde hace dos años llevan picando carbón día tras día para brindar la posibilidad de nadar en el Mar de Las Calmas a todo el que quisiera nadar. Nunca habrían imaginado en estos dos años que algún día, ellos mismos, los que habían animado a disfrutar de la experiencia de nadar en este mar, tendrían que negarle esa oportunidad a alguien que verdaderamente quisiera nadar. Y eso estuvo sucediendo durante 20 días de marzo. La alegría no podía ser plena.

No somos de masas aquí en El Hierro y no se esperaba, no se estaba preparado para negar esa oportunidad, y menos hacerlo con amigos, rostros que no conocíamos hace dos años y que ahora son ya familiares. Se han contestado y enviado más de un millar de correos durante el último mes, se han atendido decenas de llamadas y mensajes de texto. Se han intentado responder a todas y cada una de las peticiones llegadas. Y no hemos sabido encontrar la manera de provocar que en el Mar de Las Calmas naden todos los que quisieran haber nadado. Serán 400 los que estarán, 400 que serán amigos, como lo son todos lo que no podrán estar. Y si para que ellos vuelvan a estar, tenemos que estar este grupo de amigos que no desató su alegría al agotarse las inscripciones, pues en años venideros tendremos que estar.

0 comentarios:

Publicar un comentario